miércoles, 22 de abril de 2026

Pasando por el parque, llegando a la oficina

Paro en el puente para sacar una foto a los ciruelos rojos florecidos del parque que atraviesa. Son un espectáculo. Ya en el parque, a un vecino se le escapa el perro. Cuando éste se acerca, el perro sale disparado hacia el lado contrario, mientras le mira de reojo vigilando por dónde va. Le ayudo a cogerle, el pobre. El perro, digo. Pienso que le gusta correr y con el amo, es evidente que no puede. Antes de torcer la esquina que llega a la oficina, busco un lugar donde pueda plantar discretamente una ramita de suculenta que he encontrado en la acera. La segunda en este mes. Aunque no creo que dure mucho. La primera no lo hizo. Como la he plantado algo lejos de la acera, no podré ver qué ha sido de ella de la que pase en los días posteriores. No me quiero desviar, tampoco. Finalmente, llego a la oficina.

lunes, 9 de febrero de 2026

La agenda

Hoy he tenido una agenda muy apretada. He trabajado, por supuesto, y después he hecho recados variados, para mí, mi familia, que por algo también les llevo la agenda a ellos. Me he sentado, por fin, a las 19h y se me ha pasado por completo que tenía pilates a las 20h., a pesar de haberlo comentado esta mañana con una compañera. Por lo que he perdido la clase. ¿Quien me recuerda a mí mis cosas?

martes, 9 de diciembre de 2025

El pasado viernes fue mi cumpleaños. Nos íbamos a Santander a pasar el puente y en el ascensor, bajando al coche, mi hija me dio el mejor regalo. Calle Jesús de Monasterio, Santander. Me paré un rato y me pregunté cuánto tiempo más resistirá esta preciosa pérgola sin que alguien en el Ayuntamiento decida “smartizar” la calle, o algo así, vamos. La vuelta de Santander, no estoy segura, pero creo que ha marcado el inicio de una nueva etapa para mí.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Misterio de andar por casa

Llevo a arreglar los zapatos a un zapatero del barrio, de los de toda la vida. Se encuentra en un local mínimo donde cabe su gran máquina zapatera, ocupando la pared frontal, detrás del mostrador, y dos paredes forradas de estanterías hasta el techo llenas de calzado de todo tipo apilado. Mientras espero a que me entregue mis zapatos, me quedo preguntándome si todo ese calzado de las estanterías es trabajo que le queda por hacer, zapatos que nunca recogieron, ¿qué? ¿Qué hace ahí tanto zapato de todo tipo de variedad? Veo que enciende un mechero. Está rematando algo en mis zapatos con él.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Memento mori

Hay cierta anécdota doméstica, que, cada vez que la recuerdo, me hace reír a carcajadas. Verdaderos ataques de risa: que me quedo sin aire de la que me va a saltar la carcajada, y hay un momento que hasta lo paso mal hasta que, por fin, arranca. De que te tienes que doblar porque duelen los músculos abdominales. Esto no lo digo, pero me da por pensar que podría morir en ese momento, pero qué bien que es riendo. Cuando consigo recomponerme, varios minutos después, quiero creer que mi vida se habrá alargado cinco años, por lo menos, gracias a la risa. Y esto me viene bien, porque se me ha metido en la cabeza, y no sé cómo sacarlo, que voy a morir joven.

viernes, 22 de agosto de 2025

Reencuentro

Quién me iba a decir a mí que, 20 años después de desviarme de mi camino, iba a volver a ejercer de bibliotecaria. Y lo curioso es que nunca he dejado de serlo, en realidad. Pero ahora tengo tiempo. O, mejor dicho, lo encuentro.

lunes, 21 de julio de 2025

Tendría yo 20, 21 años cuando trabajé una temporada en el Archivo Histórico restaurando documentación antigua, con un grupo de señoras de mediana edad de compañeras -me pregunto dónde estarán, ahora que soy yo la señora de mediana edad-. Y allí pasabamos la jornada trabajando, charlando, escuchando la radio y comentando. Recuerdo que me parecian sabias.
 
Free counter and web stats