sábado, 9 de octubre de 2010

Ayer cené un plato cuyo olor -cuando acercabas la nariz- se lo definí al cocinero, dejando a un lado mi elegancia habitual(ejem,ejem...) como "una mezcla entre caca, pedo y pies". Cada vez que me acercaba para dar un bocado intentaba no respirar profundo.

Y no me dió corte decirselo, porque hay confianza (de sobra) y la realidad es que estaba absolutamente exquisito.




Qué cosas cuento.

2 comentarios:

El tejon dijo...

Que cosas cuentas pero no nos dices que fue lo que comiste.

Diana. dijo...

Era pasta, y del unico ingrediente del que tengo certeza era queso fuerte...lo demas:¿?

Pero rico, rico!

 
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