miércoles, 22 de abril de 2026
Pasando por el parque, llegando a la oficina
Paro en el puente para sacar una foto a los ciruelos rojos florecidos del parque que atraviesa. Son un espectáculo.
Ya en el parque, a un vecino se le escapa el perro. Cuando éste se acerca, el perro sale disparado hacia el lado contrario, mientras le mira de reojo vigilando por dónde va. Le ayudo a cogerle, el pobre. El perro, digo. Pienso que le gusta correr y con el amo, es evidente que no puede.
Antes de torcer la esquina que llega a la oficina, busco un lugar donde pueda plantar discretamente una ramita de suculenta que he encontrado en la acera. La segunda en este mes. Aunque no creo que dure mucho. La primera no lo hizo. Como la he plantado algo lejos de la acera, no podré ver qué ha sido de ella de la que pase en los días posteriores.
No me quiero desviar, tampoco.
Finalmente, llego a la oficina.
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